UNA CIENCIA PARA LOS MUSGOS Y HEPATICAS: LA BRIOLOGIA

El estudio de los briófitos es un hecho reciente en la historia de la Ciencia. Las aportaciones realizadas por los clásicos grecorromanos y por los botánicos medievales son irrelevantes, si bien el término “hepática” se debe a los herboristas que seguían la “teoría de los signos” y asignaron propiedades curativas contras enfermedades hepáticas en base a que los lóbulos de sus talos recordaban los del hígado.

El nacimiento de la especialidad que dentro de la Botánica se encarga del estudio de los briófitos tiene lugar a mediados del siglo XVIII con Johann Dillenius que en 1741 describe e ilustra unas 200 especies de musgos y hepáticas en su libro Historia Muscorum, si bien incluía algunos líquenes. Esta confusión de briófitos con líquenes y otros vegetales de cierta apariencia “musgoide” viene desde muy antiguo e incluso hoy se mantiene a nivel popular, y no fue subsanada hasta que otro de los padres de la Briología, Johannes Hedwig estableció a finales del siglo XVIII el concepto de briófito que hoy se mantiene, estableciendo las bases de la sistemática para musgos y hepáticas con su libro Species Muscorum.

Durante el siglo XIX, principalmente botánicos británicos y alemanes contribuyeron decisivamente al desarrollo de la Briología. España se incorporó tarde, si bien desde finales del XVIII ya existían recolecciones efectuadas por botánicos nacionales y, sobre todo, extranjeros. Hay que esperar a principios del siglo XX para que, gracias a la figura del gallego Antonio Casares Gil, arranque con mucha fuerza la briología española. Este briólogo coincidió con otros en Portugal, como Antonio Machado y Alfonso Luisier, para configurar una época brillante y seria para la Briología ibérica. Casares Gil publicó las primeras y hasta hace poco únicas floras briofíticas ibéricas, primero en 1919 su volumen de hepáticas y más tarde los esfagnos en 1925 y por último (publicada póstumamente en 1932) la de musgos, inconclusa por su fallecimiento en 1929.

La muerte de Casares Gil dejó huérfana a la Briología española durante décadas. Renace a mediados de siglo gracias a la catalana Creu Casas i Sicart, fallecida en 2007 tras liderar la Briología española durante 50 años. Su personalidad y obra han sido decisivas para alcanzar el buen nivel y calidad que la Briología ibérica goza en este momento, con varios grupos de actividad repartidos por la geografía de España y Portugal, una sociedad briológica (la Sociedad Española de Briología), publicaciones actualizadas como los Handbook of Liverworts and Hornworts of the Iberian Peninsula and Balearic Islands y Handbook of Mosses of the Iberian Peninsula and Balearic Islands, y la obra Flora Briofítica Ibérica, en estos momentos en plena ejecución.