Ignacio Jordán de Asso (1742-1814)

         Eminente jurista, polígrafo y científico, gran figura de la Ilustración española y el más prolífico de todos los botánicos aragoneses. Sus obras impresas Synopsis stirpium indigenarum Aragoniae (1779), Mantissa stirpium indigenarum Aragoniae (1781) y un apéndice, Introductio in Oryctographiam, et Zoologiam Aragoniae (1784), constituyen la Primera Historia Natural realizada en una región española según el sistema de Linneo. En ellas catalogó cerca de 1.300 especies. Otra de sus obras, Cl. Hispaniensium atque exteriorum epistolae cum praefationes et notis (Zaragoza, 1793), constituye la primera de carácter monográfico que contiene material de interés para la Botánica.
         Tuvo especial protagonismo en la creación del Jardín Botánico de Zaragoza (1797) y su correspondiente cátedra de Botánica y realizó experiencias sobre el cultivo de diferentes especies de trigo.
         En sus últimos años tuvo dificultades económicas y fue asesor de Palafox en los dos Sitios de Zaragoza. Murió sin que su obra recibiera en España su merecido reconocimiento.

Mariano Lagasca Segura (1776-1839)

        Naturalista y médico, este aragonés nacido en Encinacorba (Zaragoza), ha sido considerado como la figura más relevante de la botánica española.
        Estudió botánica en Zaragoza y Valencia. Formó un gran herbario que constaba de 4.000 especies, entre ellas dos nuevas gramíneas y fue Director del Jardín Botánico de Madrid. Entre sus obras destacan Introducción a la criptogamia española (1802), que redactó en colaboración con Donato García y Simón de Rojas, y Variedades de Ciencias, Literatura y Artes (1805), que recogía trabajos sobre distintas especies, algunas nuevas para la Ciencia.
        Por causas políticas, en 1823 perdió todos sus manuscritos y su gran herbario, fruto de treinta años de trabajo y tuvo que huir a Inglaterra, donde también desarrolló una notable labor botánica. Finalmente pudo regresar a España pero, enfermo y con escasos recursos económicos, murió en Barcelona en 1839.
        Veinte especies vegetales llevan su nombre, como homenaje que le rindieron botánicos de distintos países.

Textos resumidos del libro Los Botánicos Aragoneses, de Vicente Martinez Tejero
SIGLOS XVIII Y XIX
BREVE HISTORIA DE LA BOTANICA EN ARAGON

Pedro Gregorio Echeandía (1746-1817)

        Navarro de nacimiento, pero aragonés de adopción, ejerció su profesión de farmacéutico en Zaragoza. Colaboró con Otano y tras la creación del Jardín Botánico de esta ciudad, ocupó la cátedra de Botánica de forma gratuita.
        Murió pobre y sus libros y manuscritos fueron a parar a manos de quienes no supieron apreciarlos. Su obra principal Flora cesaraugustana, síntesis de los estudios de gran parte de su vida, desapareció tras su muerte y varios años después se hallaron en Sangüesa (Navarra) folios originales de esta obra que eran utilizados como papel de envolver.

Martín Sessé Lacasta (1751-1808)

        Este médico, natural de Baraguás (Huesca), fue el impulsor de la Expedición Botánica de Nueva España y desempeñó el papel principal en una de las obras que más prestigio han dado a la labor científica española en América. Su labor, además de aumentar el conocimiento de la Naturaleza americana, dio lugar a la creación del Jardín Botánico de México, el primero que existió en América, y a la creación de la cátedra de Botánica, la primera establecida en ese continente. Como a tantos otros botánicos aragoneses -murió pobre en 1808- la gloria le llegó mucho después.


Florencio Ballarín Causada (1801-1877)

        Naturalista y médico, nació en Sariñena (Huesca) y realizó una importante labor en la Universidad de Zaragoza, bajo su dirección se rehabilitó el Jardín Botánico de esta ciudad, destruido durante la Guerra de la Independencia. Tras su muerte, su obra inédita, Historia Natural, se perdió.  

José Pardo Sastrón (1822-1909)

        Natural de Torrecilla de Alcañiz, en el Bajo Aragón turolense,fue miembro de una larga dinastía de farmacéuticos que ejercieron su profesión en esa zona durante varios siglos.
        Cursó sus estudios universitarios en Barcelona, siendo alumno destacado de Colmeiro, el cual, al ser trasladado a Madrid, le ofreció una plaza que Pardo rechazó con humildad regresando a su tierra para ejercer como farmacéutico rural.
        Catalogó exhaustivamente la flora de esa comarca, y sólo en su pueblo natal localizó más de mil especies. Dedicó especial atención a recopilar las propiedades medicinales de las plantas y fue fundador y primer presidente de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.
        Su obra aparece ligada a la de Loscos. Trabajaron juntos y descubrieron nuevas especies y entre ambos escribieron Series inconfecta (1863) y Serie imperfecta de las plantas aragonesas espontáneas (1866-1867). Su colaboración científica disminuyó con los años, aunque siempre mantuvieron la amistad. Murió en Valdealgorfa (Teruel). Varias especies botánicas llevan su nombre.

Francisco Loscos Bernal (1823-1886)

        Nació en Samper de Calanda, provincia de Teruel. Con absoluta carencia de medios y sin ningún estímulo oficial ni económico, este farmacéutico rural materializó durante más de cuarenta años un extraordinario trabajo botánico que fue elogiosamente valorado por las más prestigiosas universidades de Europa mucho antes que en su propio país.
        Inició su trabajo botánico en colaboración con José Pardo Sastrón y formó la que se conoce como Escuela Botánica Aragonesa o Escuela de Loscos. Entre ambos escribieron Series inconfecta plantarum indigenarum Aragoniae praecipue meridionalis (1863),fue publicada en Alemania, y recogía 2.460 especies, algunas nuevas para la ciencia, siendo una de las obras científicas más genuinamente aragonesas de todos los tiempos. Otra de sus grandes obras esTratado de las plantas de Aragón (1876-1886), la cual, en esta ocasión, escribió sin la colaboración directa de Pardo.
        Ideó las Exicatta Florae Aragonensis, formadas por plantas secas dispuestas en herbarios y en grupos de cien especies, que eran remitidas a cuantos las solicitaban. La peculiaridad de su método de trabajo le convirtió en un innovador, claro precedente del trabajo científico.
        Murió como consecuencia de una epidemia de coléra. Hoy más de una docena de especies vegetales llevan su nombre como homenaje permanente de distintos naturalistas.

Pietro Bubani (1806-1888)

        Médico de origen italiano que recorrió el Pirineo y Prepirineo de Aragón entre los años 1845 y 1861 y redactó una Flora Pyrenaea (1897-1901) en latín que comprendía todos sus hallazgos en esta cordillera y en el País Vasco. En sus relatos menciona las penalidades que le tocó sufrir en una época de guerras y miserias a las que se añadían las derivadas de su condición de extranjero, que le valieron acusaciones de espía y apátrida. La consulta de su obra resulta complicada por la heterodoxia de la nomenclatura botánica utilizada y la toponimia, pero el esfuerzo de la transcripción queda ampliamente recompensado por la calidad y rigor de sus anotaciones florísticas. Entre sus aportaciones botánicas cabe destacar el hallazgo de Borderea pyrenaica, Veronica aragonensis y Odontites pyrenaea.

Bernardo Zapater Marconell (1823-1907)

        Este sacerdote, naturalista y matemático natural de Albarracín (Teruel), fue también miembro fundador de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.
        Sus éxitos pedagógicos no le impidieron dedicar más de treinta años al estudio de la Naturaleza, durante los que realizó importantes trabajos relacionados con la flora y la fauna de Aragón. Sus relaciónes científicas con distintos naturalistas nacionales y extranjeros -entre ellos Pau y Loscos-facilitaron la divulgación de sus investigaciones. Colaboró con Loscos en algunos Suplementos del Catálogo de Plantas de Aragón y en 1904 publicó la Flora albarracinense (1904), que contenía 1.600 especies. Su herbario se conserva en el Instituto de Teruel.         Científicos de diversas nacionalidades le dedicaron numerosas especies de insectos y plantas, como reconocimiento a su obra.

Carlos Pau Español (1857-1937)

         Farmacéutico y gran botánico, natural de Segorbe (Castellón), estuvo integrado profundamente en la escuela de Loscos, tanto científicamente como por lazos de amistad, lo que le permitió contactar con las sociedades científicas centroeuropeas. Inició su profesión en algunos pueblos turolenses, por cuyo motivo conoció a Loscos. Herborizó en Aragón de norte a sur y también en otras muchas zonas del resto de la Península Ibérica; su famoso herbario llegó a tener más de 70.000 especies. Gran amigo de Bernardo Zapater y de Benito Vicioso, ambos ejercieron sobre él una influencia decisiva, según él mismo reconocía.
        Publicó más de doscientos trabajos y colaboró en la revista Miscelanea Turolense, editada en Madrid. También estudió en profundidad la obra botánica de Asso, publicando sus conclusiones. Fue miembro destacado de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.

Benito Vicioso Trigo (1850-1929)

        Químico y farmacéutico nacido en Calatayud (Zaragoza), desarrolló una intensa labor científica que quedó reflejada en sus comunicaciones a la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales.
        Fue discípulo y amigo de Carlos Pau y realizó notables trabajos sobre líquenes, muscíneas y fanerógamas de Calatayud.
        Posteriormente amplió sus trabajos en Andalucía y Marruecos. Murió en Zaragoza.

Otros botánicos

        Entre una amplia nómina hay que destacar al farmacéutico zaragozano del siglo XVIII Francisco Otano, primer profesor de Química en la Real Sociedad Aragonesa. Asso lo calificó  de "Botanicus peritissimus" y le dedicó la especie Lysimachia otani, que éste encontró en los alrededores de Zaragoza. Falleció en 1804.
        El P.Longinos Navás (1858-1938), natural de Cataluña, vivió largos años en Aragón, participando muy activamente en la vida científica aragonesa. Ejerció la docencia durante casi medio siglo en Zaragoza y estudió principalmente los líquenes, publicando monografías sobre ellos y formando varios herbarios.
        Merece especial mención Blanca Catalán de Ocón, que herborizó en la Sierra de Albarracín y que fue la primera mujer española a la que se le dedicó una especie, Saxifraga blanca.
        El naturalista y oceanógrafo Odón de Buen (1863-1945), profesor de las universidades de Barcelona y Madrid, debe su prestigio internacional a la labor realizada en el campo de la oceanógrafía, aunque realizó también estudios sobre botánica. En su obra Apuntes geográfico-Botánicos (1883) describió algunas especies nuevas para la ciencia, halladas en Aragón.
        También merece una mención el religioso francés Sennen (1861-1937), que vivió largos años en España y que herborizó a finales del s. XIX en la provincia de Teruel, contribuyendo con sus publicaciones a un mayor conocimiento de la flora de esa zona.

Mauricio Willkomm (1821-1895)

         Médico y naturalista originario de Sajonia, visitó nuestro país y estudió ampliamente su flora dando a conocer al mundo una gran parte de las especies de la Península y Baleares.
         En su recorrido por varias localidades pirenaicas, visitó Jaca, ascendió a la "majestuosa Peña Oroel" y posteriormente se desplazó a San Juan de la Peña. Después viajó a Zaragoza, "un oasis en el desierto" y constató que "España es, desde el punto de vista paisajístico y etnográfico, como en lo concerniente a la vegetación, la tierra del contraste". Subió también a la cumbre del Moncayo y de su paso por Aragón dejó constancia de un buen número de citas florísticas.
         Colaboró con Loscos y Pardo Sastrón, les proporcionó la ayuda que les fue negada en España y logró que su obra fuese publicada en Alemania. Fue gran admirador de los botánicos aragoneses de su tiempo, en especial de Loscos, al que le unía una gran amistad y dedicó varias especies.